viernes, 8 de abril de 2016

La memoria "del auditor" y la pantomima del presupuesto del Rayo

Los comentarios jocosos vertidos en las últimas horas sobre la revisión de las cuentas del auditor del Rayo Vallecano, me han animado a escribir sobre un tema que ya llevaba muy adentro. Y es que en los años que llevo buscando información sobre cuentas anuales de los clubs de fútbol, me he tenido que echar las manos a la cabeza en numerosas ocasiones cada vez que leo o escucho el término "memoria del auditor".

Empecemos por aclarar en qué consiste la labor del auditor, que no es otra que dar una opinión sobre la razonabilidad de las cuentas anuales en su conjunto y que pone de manifiesto en un informe de auditoría. 

Dicho informe tiene una estructura muy estandarizada y si todo está bien lo normal es que no ocupe más de 5 o 6 párrafos. El párrafo más importante es el denominado de opinión, en el que da su valoración sobre las cuentas anuales en su conjunto presentadas por la sociedad que está auditando.  ¿Qué documentos forman esas cuentas anuales? Pues los que dice el Plan General de Contabilidad:

- Balance
- Cuenta de Pérdidas y Ganancias
- Estado de Cambios en el Patrimonio Neto
- Estado de Flujos de Efectivo
- Memoria

Por razones que desconozco, a este último documento mucha gente le pone la coletilla "del auditor", o simplemente se refieren a él como el informe del auditor o la auditoría. No nos confundamos, la memoria, al igual que los otros cuatro documentos, se somete a una auditoría (siempre que haya obligación), lo que no quiere decir que sean elaboradas por el auditor. No tendría ningún sentido que el auditor tuviera que verificar y opinar sobre un documento elaborado por él mismo. Sería de locos. Es el Consejo de Administración el encargado de formular las cuentas anuales, memoria incluida, antes de remitirlas al auditor. Por lo tanto, no queda duda de que la memoria se realiza con anterioridad a la entrada en escena del auditor,

Este error lo vengo percibiendo desde hace tiempo en profesionales de todo tipo: periodistas, abogados, directivos y tuiteros en general. Incluso en la información que los propios clubs cuelgan en su web con motivo de la Ley de transparencia. Y tiene su importancia a la hora de delimitar responsabilidades, como en el caso que ahora voy a contar relacionado con el presupuesto del Rayo Vallecano, donde el auditor está siendo objeto de críticas cuando en mi opinión no tiene nada de culpa.

El escándalo del presupuesto del Rayo Vallecano

Recientemente el Rayo Vallecano realizó (con bastante retraso) su Junta de Accionistas en la que presentó sus cuentas anuales de la temporada 2014/15 y el presupuesto para la temporada 2015/16.

Accionistas minoritarios detectaron un error de cálculo en el presupuesto presentado. Partidas que debían sumar restaban y viceversa. La desviación total era de unos 6 millones. Es decir, el beneficio proyectado se reducía considerablemente. Reconocido el error por parte de los Consejeros, se decidió no aprobar dicho presupuesto y elaborarlo de nuevo para someterlo a votación en una Junta extraordinaria.

Queda claro que es una auténtica chapuza presentar un presupuesto en esas condiciones, pero ¿de quién es responsabilidad? El pueblo parece tenerlo claro: el auditor. Pero en mi modesta opinión, el pueblo se equivoca al señalar. ¿Por qué?

En primer lugar un presupuesto no forma parte de las cuentas anuales. De hecho se aprueban en puntos distintos del orden del día. Primero las cuentas anuales del ejercicio pasado y luego el presupuesto de la temporada actual. ¿Por qué es importante este matiz? Pues porque los trabajos del auditor se refieren a las cuentas anuales (información pasada) y no al presupuesto (previsiones). Algo lógico, pues el auditor tampoco tiene una bola de cristal para saber cuánto van a gastar los dirigentes del club.

Pero en las cuentas del Rayo hay una particularidad. El presupuesto se incluye en una de las notas de la memoria (normalmente no es asi), y esta sí forma parte de las cuentas anuales. ¿Es su responsabilidad revisarlo?. Aquí ya me entran dudas, pero por lógica entiendo que no. Como dije antes, el auditor no es Rapel, no puede verificar lo que el Rayo va a ingresar o gastar. Eso depende de factores ajenos a él. En cualquier caso podría haberse asegurado de que las operaciones aritméticas estaban bien hechas, pero ¿valdría para algo comprobar una suma si no puedes comprobar las partidas individuales?.

En mi opinión, su responsabilidad en este caso se limitaría a comprobar que el presupuesto de la memoria coincide con el presupuesto a presentar a los accionistas en la Junta. Y ya me parece mucho. Si por casualidad a la hora de revisar la memoria hubiera detectado el error, sin duda se lo hubiera comentado al club para su corrección y quedaría a juicio de los propios dirigentes el corregirlo o no. La chapuza, en mi opinión, es atribuible 100 % al Consejo de Admistración que es quien elabora las cuentas anuales presupuesto, pero no me parece que tenga mayor relevancia a la hora de emitir un juicio sobre las cuentas anuales en su conjunto.

Por otra parte hay que tener en cuenta la naturaleza del error. No olvidemos que se trata de un fallo de sumar y restar, grotesco sí, pero totalmente subsanable. Mucho peor sería un error en la estimación de las partidas individuales aunque luego la suma fuera correcta. Es decir, peor sería presupuestar 15 millones para sueldos y salarios y gastar finalmente 30.

Lo que más me preocupa de todo esto, es una cuestión de fondo. Dos preguntas que me surgen en relación a la información que presentan los clubs a la LFP y la que luego presentan a los accionistas.

En primer lugar, muchos meses antes de la celebración de la Junta de Accionistas, los clubs tienen obligación de presentar el presupuesto a la Liga de Fútbol Profesional. Se supone que para mandarlos tienen que estar de alguna forma "aprobados". ¿Qué sentido tiene someterlos a aprobación meses después? De hecho, otros clubs como por ejemplo el Sporting de Gijón, han facultado al Consejo de Administración a aprobarlos para poder presentarlos a la Liga. Con posterioridad se presentan en la Junta de accionistas, pero no se someten a votación. Me parecería una pantomima.

En segundo lugar y mucho más importante. Tanto Rayo como Sporting presentan a sus accionistas unos documentos con desgloses o con parámetros de cálculo distintos a los que presentan en la Liga, que tienen un formato estandar y unas normas para su elaboración. ¿ Por qué tantas molestias en hacer dos presupuestos? ¿Por qué no presentan a sus accionistas el presupuesto auténtico que presentan en la Liga? ¿No será esto lo verdaderamente denunciable?





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